Nuevos comandantes de las FFAA confirman su compromiso con la impunidad

ffaa

por : Sebastian Munch

El pasado lunes 2 de febrero se efectivizaron, en actos públicos, las renovaciones en los altos mandos de las FFAA. En particular se designó a Guido Manini Ríos como nuevo comandante en jefe del Ejército, a Leonardo Alonso como jefe de la Armada, Nelson Pintos como comandante del Estado Mayor de la Defensa (Esmade), la continuidad hasta octubre (fecha de su retiro) de Washington Martínez como comandante de la Fuerza Aérea, entre otras designaciones de cargos.

En estos actos estuvieron presentes altos jerarcas del gobierno, en especial el presidente de la República José Mujica y el Ministro de Defensa Nacional Eleuterio Fernández Huidobro, y las próximas máximas autoridades del futuro Poder Ejecutivo, empezando por el presidente electo Tabaré Vázquez y el futuro canciller Rodolfo Nin Novoa. A su vez también estuvo presente el arzobispo de Montevideo y flamante cardenal (nombrado por el Papa Francisco) monseñor Sturla.

El cinismo de los nuevos jefes de las FFAA del “gobierno progresista”.

Los flamantes jefes Guido Manini Ríos (Ejército) y Leonardo Alonso (Armada), en sus declaraciones de asunción, no tuvieron prurito en pedir aumento presupuestal y en especial de parte de Manini Rios de pronunciarse en sus deseos de cristalizar la impunidad de los crímenes de la dictadura y la política de “reconciliación de las FFAA con el pueblo”. Dando desde ya por sellada la imposibilidad de todo avance en cuando a obtener más información acerca de los crímenes de la dictadura [1], siendo que es públicamente sabido que todavía no se han abierto todos los archivos de las FFAA de la época.

En particular Alonso se refirió a hechos ya del pasado, en referencia a los resonantes casos de corrupción y saqueo de fondos públicos por parte de oficiales de la armada, y que era necesario un aumento presupuestal “para renovar la flota” [2] para que la armada pueda cumplir con la tarea de salvaguardar los recursos naturales de la plataforma marítima (es una obvia referencia a la futura compra multimillonaria que se realizara en breve de varios patrulleros interoceánicos, a favor de la Armada Nacional).

Por su parte Manini Ríos, se encargo de presentar con toda claridad el perfil de su jefatura, pidiendo aumento presupuestal y sobre todo, lo que ya mencionábamos acerca de su compromiso con la impunidad de los crímenes de la dictadura. Diciendo por ej. que no es “muy optimista en cuanto a que pueda obtener datos que no hayan obtenido mis antecesores, que tuvieron toda la voluntad de conseguir esa información, pero si yo la llegara a conseguir por alguna razón, sea cual fuere, voy a ponerla a disposición, buscando con eso dar un paso hacia la reconciliación” [3] y que “Pienso que los 30 años transcurridos es mucho tiempo y esto ya no es historia reciente, es historia lejana. Creo que tenemos el derecho los integrantes del Ejército a hablar de cosas del futuro y no de seguir hablando de cosas del pasado. En términos generales, creo que la expresión (de dar vuelta la página) usada por mi antecesor es válida”. [4]

Con todo el descaro que puede otorgar la impunidad de que goza su podrida institución, el general Manini Ríos pretende, con la veña del actual presidente Mujica y el futuro presidente Vázquez y todo el régimen político, cerrar la investigación de los crímenes de la última dictadura, sin más argumento de que se agotaron todas las vías de investigación, teniendo en cuenta la supuesta “buena voluntad” (sic!) de sus antecesores y haciéndose cínicamente el distraído con respecto a toda la información todavía no pública y clausurada bajo siete llaves, que existe en los archivos del ministerio de Defensa y en particular los archivos del Ejército. Le toma el pelo a los vivos y a los muertos, empezando por la memoria de los detenidos desaparecidos de la última dictadura, a los miles de presos políticos, a los familiares, etc.

“Sí, voy a continuar, ni que hablar”

Es lo que declaró a la prensa [5] el Ministro de Defensa Fernández Huidobro. Confirmando su continuidad como jefe de dicha cartera ministerial en el futuro gobierno de Tabaré Vázquez, afirmando que ese tema “ya está saldado” [6]. Luego de ser impugnada su designación como futuro ministro de Defensa, por diversas organizaciones de DDHH, organizaciones y sindicatos de izquierda y algunos sectores “críticos” dentro del FA, en una movilización a fines del año pasado. A partir de las insultantes declaraciones del ministro contra algunas de dichas organizaciones de DDHH [7], que han cuestionado su gestión al frente de la cartera, durante la cual se ha trancado todo avance en la investigación de los delitos de las FFAA durante la dictadura y que refleja, desde la visión de amplios círculos, la complicidad del ministro con la impunidad de los represores.

Así empezará el gobierno de Vázquez, con la ratificación al frente del ministerio de Defensa, de un ministro públicamente reconocido (incluso por él mismo) como amigo de los militares, y gran aliado de una institución violadora de los DDHH y verduga de la clase obrera uruguaya.

El ministerio de la impunidad y de los criminales que todavía violan los DDHH humanos en Haití y otros lugares del mundo.

Algunas de las últimas perlas, de este ministerio representante de reos de lesa humanidad y que tiene y tendrá al frente a su querido y tan confiable ministro Huidobro, son para empezar, la polémica continuidad de la permanencia de las tropas uruguayas de ocupación en Haití, a partir del golpe de estado que hubo en dicho país (que ya viene de años a partir de que el actual presidente no llamó a elecciones y últimamente incluso ya disolvió el parlamento). El ministro Huidobro ha declarado con un descarado cinismo que no se retiraran las tropas salvo que haya un “flagrante golpe de Estado” [8] , más allá de que el futuro canciller Nin Novoa anunció que se estaba estudiando un futuro retiro [9]. Por ahora, en los hechos, lo que hay es que el parlamento uruguayo ratificó la permanencia de las tropas en diciembre de 2014 [10]. En los hechos, lo que hay es que el Uruguay ha cumplido durante una década los mandados del imperialismo norteamericano en Haití, mediante las fuerzas de ocupación de la ONU, acusadas de reiteradas violaciones a los DDHH en dicho país.

Otra de las últimas perlas del ministerio de la impunidad y de su mediático ministro, es la negativa a facilitar la documentación requerida por el fiscal Gianncarlo Capaldo para el mega juicio por el Plan Cóndor que se ha iniciado en Roma – Italia y que tendrá su primera audiencia el próximo 12 de febrero [11]. El pasado 29 de enero se venció el plazo para el aporte de pruebas de parte de los testigos para dicho juicio, quedando sin respuesta el pedido que se le hizo al ministerio de Defensa, el cual posee el archivo más importante para aportar pruebas en estos casos. En dicho juicio, se acusará, en el marco de los crímenes del Plan Cóndor a una treintena de militares latinoamericanos, entre los que se incluyen varios uruguayos como Gregorio Álvarez y Jorge Tróccoli.

El general Manini Ríos: miembro de una logia reaccionaria y una familia de tradición ultraderechista.

El general Manini Ríos es miembro de la logia Tenientes de Artigas de las FFAA, la cual es reconocida por ser una de las facciones de agrupamiento político más derechista dentro de las FFAA. Se dice que los principales miembros del golpe de estado de 1973 y los principales responsables de los crímenes de la dictadura eran miembros de esta logia del Ejército.

A su vez Manini es miembro de una familia política de tradición colorada, fundadores del riverismo, sector reaccionario, que venía a representar el ala derecha del partido Colorado. Su abuelo Pedro Manini Ríos y su padre Carlos fueron altos funcionarios de la dictadura de Gabriel Terra en la década de los 30s. Posteriormente Carlos Manini Ríos ocupó cargos ministeriales durante el gobierno del derechista y represor Jorge Pacheco Areco en los 60s (gobierno en el cual asesinan a los primeros mártires estudiantiles de la época), para posteriormente ser embajador en Brasil durante los años de la dictadura, entre otras perlas de su dilatada trayectoria política. Guido, también es hermano del empresario Hugo Manini Ríos (ex presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz durante el gobierno de Jorge Batlle) y actualmente en filas del FA, también fue ex fundador del grupo de ultraderecha en los 60s y 70s Juventud Uruguaya de Pie (JUP), participante del escuadrón de la muerte e involucrado en el asesinato del 11 de agosto de 1972 del joven trabajador y estudiante militante de izquierda Nelson Santiago Rodríguez Muela.

Venido de una familia represora y criminal como la suya, que tuvo especial participación en la represión de los 60s y 70s, este individuo tiene todavía el descaro de declarar que no es muy optimista en cuando a la obtención de nuevos datos para la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura! [12]

Desde la Juventud Revolucionaria Intenacionalista (JRI), junto a la Agrupación Universitaria Tesis XI de Fac. De Humanidades, venimos manifestándonos contra la impunidad y los avances de la reconciliación con los asesinos y violadores de la dictadura y sus cómplices. Reconciliación que es la continuidad de los pactos de impunidad (que empiezan con el Pacto del Club Naval) de los principales partidos del régimen con los criminales de la dictadura y se han convertido en pilares fundamentales de este régimen político. Pero también nos hemos manifestado y denunciado claramente que la impunidad de ayer continúa en la represión de hoy, que se centra en especial en quienes salen a luchar (por ejemplo, los docentes en 2013 que fueron espiados por el Departamento de Operaciones Especiales, DOE) y en la juventud pobre (ahí tenemos el caso más emblemático de Sergio Lemos baleado por la policía en el Cerro, pero lamentablemente no es el único). En un estado basado en la desigualdad de clases, las fuerzas represivas sirven para cuidar la propiedad de los capitalistas y para reprimir toda protesta social y/o movimiento de izquierda que pretenda cuestionar las bases que garantizan esa desigualdad.

Es necesario librar una lucha en las calles contra la impunidad de ayer y la represión de hoy, organizando un amplio movimiento democrático, que sea independiente del gobierno y de los partidos tradicionales, y que esté encabezado por las organizaciones de derechos humanos, por los familiares de las víctimas y por las organizaciones sindicales, políticas y estudiantiles.

El PIT-CNT, la FEUU y otras organizaciones que representan a las masas populares deben romper el seguidismo con el gobierno y ponerse a la cabeza de la lucha contra la impunidad de ayer y la represión de hoy.

* Apertura de todos los archivos de la dictadura. Basta de encubrir a asesinos. Huidobro se tiene que ir ya.

* Abajo la Ley de Caducidad. Juicio, castigo y cárcel común para los asesinos y sus cómplices.

* Justicia para Sergio Lemos y todos los casos de abusos policiales.

* Disolución del DOE y desmantelamiento de todo el aparato represivo que viene de la dictadura.

* Fuera las tropas (de ocupación) uruguayas de Haití. Basta de represión al pueblo haitiano.

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