El fenómeno Novick en Montevideo

Por Walter Vidal

La Concertación. El surgimiento de una nueva figura de la derecha en la capital. ¿Fenómeno efímero? ¿Perdurará en el tiempo? Su discurso, sus alcances y sus límites.

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La novedad

La campaña electoral 2015 hacia las municipales contó con una novedad: por primera vez en la historia, blancos y colorados intentaron ponerse de acuerdo y lanzar un lema común, el “Partido de la Concertación”. La idea surgió hace alrededor de tres años, con la derecha envalentonada tras cierto desgaste del Frente Amplio después de más de 20 años de gobierno capitalino. En cierto punto es un reconocimiento a Montevideo como ciudad capital desde donde construir hegemonía y poder. En los cálculos preliminares de los partidos tradicionales, de mediar un buen desempeño en las elecciones presidenciales, la posibilidad de recuperar Montevideo se acrecentaría. Para eso lanzaron figuras como Gandini, o Castillo, que después del terremoto en la interna blanca, o el fracaso Colorado de Octubre, se bajaron de la competencia dando paso a candidatos como Garcé o Rachetti, mucho menos conocidos.

La ley habilita tres candidatos por lema, y el acuerdo derechista consensuó que el tercer candidato de La Concertación fuera “un empresario” que estuviera por fuera del mundo político. Es aquí que aparece Edgardo Novick, uno de los triunfadores de las elecciones en la capital, ya que los resultados del último domingo lo ubicaban como el candidato más votado de la derecha con el 23%.

El “buen gestor” que no tiene ideología

En todo momento, Novick utilizó un discurso llamando a “dejar la ideología de lado” y llevar adelante “una gestión de cara a la gente”. Siempre apelando a su pasado de feriante y su origen “popular”, su discurso apuntaba a “manejar la intendencia como si fuera una empresa”. Y desde ahí también es que establecía sus críticas al sindicato de los trabajadores municipales, ADEOM. Es un discurso que combina elementos de “nueva derecha”, es decir, una imagen desestructurada con un discurso “amigable” de antipolítica, con brotes de “pachequismo”* antiobrero contra los trabajadores, apostando a consolidarse como líder de un ala dura de la derecha que actualmente está sin liderazgo.

“Un cambio de frente” con una vieja práctica

Una de las banderas que ha tomado la derecha en la capital es la del “cambio”. En el cuarto de siglo de gobiernos “progresistas” en Montevideo, los grandes problemas de los trabajadores y el pueblo no han sido resueltos. Los inconvenientes para transportarse en la ciudad, el precio del boleto, o los basurales, persisten. Por el contrario, en los gobiernos del FA se profundizaron las tercerizaciones de diversos servicios (lo que ha implicado la flexibilización de miles de puestos de trabajo), y el urbanismo de la ciudad ha sido pensado al servicio de la especulación inmobiliaria y la ganancia empresarial (por ejemplo garantizando las grandes ganancias de las empresas de transporte como CUTCSA).

Sin embargo estas sentidas reivindicaciones son tomadas en clave demagógica y empresarial por el candidato de La Concertación, expresando las posiciones más de derecha de los partidos tradicionales y con un fuerte contenido anti-obrero. En esto debemos ser claros, Novick fue más “pachequista” que Rachetti, que no logró retener el voto de Bordaberry, y mucho menos atraer el voto “batllista” que se expresó en parte de los anulados y en blanco, y también desde hace varias elecciones en el Frente Amplio.

Los límites

A priori, Novick generó algo novedoso. Utilizar el paraguas de la Concertación para mostrarse como un candidato viable, prescindiendo (en parte) de los aparatos tradicionales. Pero no solamente con “videopolítica” y muchos spots logró instalar su figura, sino también aprovechando la crisis del Partido Colorado que prácticamente no tenía candidato, y con dirigentes a su interior que manifestaron el apoyo de sus agrupaciones a Novick.

En consecuencia, en Montevideo arrastró casi la totalidad de los votos colorados aún mostrándose “independiente”. Es por esto que, por más que los grandes medios ensalzan su performance electoral, el “día de gloria” ya pasó, y Edgardo Novick es una nueva cara en la política patronal, pero sin aparato político propio, lo cual es una importante desventaja en un régimen con un sistema de partidos con un peso importante.

* Pachequismo: refiere al ala derecha histórica del Partido Colorado identificada con Jorge Pacheco Areco, el Presidente que gobernó desde 1967 a 1972 y fue autor de las “Medidas Prontas de Seguridad” para reprimir al movimiento obrero y popular.

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